El sábado 13 celebramos nuestra última fiesta trimestral del curso. La mañana comenzó a las 9:00 h, cuando todavía se agradecía el frescor de las primeras horas en estos días de calor.
La fiesta estuvo dedicada a despedir a nuestros alumnos mayores de Secundaria de Educación Especial y a los alumnos y alumnas de la sexta clase, que terminan una parte importante de su recorrido en la escuela y el próximo curso continuarán su camino en otros centros de Secundaria y en distintos programas formativos adaptados.
Doña Mónica abrió el encuentro y fue conduciendo la mañana con cercanía, dando paso a cada uno de los momentos preparados para esta despedida.
Al comienzo, los maestros recitaron una antigua plegaria hebrea. Sus palabras nos invitaron a detenernos un instante y mirar la vida con más gratitud: agradecer cada despertar, valorar lo cotidiano, expresar el amor a quienes queremos y recordar que cada momento tiene un valor propio.
Después, los niños cantaron y tocaron la flauta para despedir a sus compañeros. Fue un momento muy bonito, vivido con mucha atención por todos los presentes.
Más adelante, Doña Mamen dedicó unas palabras muy emotivas a sus alumnos mayores. Habló del camino que han recorrido en la escuela, de sus avances, de sus esfuerzos y de la manera única en que cada uno ha ido creciendo. También quiso expresar lo que había aprendido en estos años de cada uno de ellos.
Doña Macarena, tutora de la sexta clase, dirigió también unas palabras muy sentidas a sus alumnos. Recordó el camino realizado durante estos años y puso en valor el paso que ahora comienzan, con la emoción propia de quien ha acompañado de cerca una parte importante de su recorrido escolar.
Uno a uno, los alumnos fueron llamados y atravesaron un arco verde decorado con flores. El gesto del arco hizo visible el sentido de la despedida: dejar atrás un tiempo vivido en la escuela y avanzar hacia lo nuevo con la compañía de quienes los han visto crecer.
Para todos los alumnos, estos días están llenos de expectativas. Pronto disfrutarán del verano, con el descanso y la alegría que trae consigo, pero también empiezan a imaginar cómo será el reencuentro después de las vacaciones: volverán a la escuela un poco más mayores, pasarán al siguiente curso y se encontrarán con nuevos retos, nuevos compañeros y nuevas responsabilidades.
Hacia el final de la celebración, las familias presentaron un popurrí preparado a partir de canciones que los alumnos han cantado durante estos años. Lo hicieron de una forma muy cuidada, entrelazando textos de distintas canciones hasta crear un texto nuevo, pensado especialmente para esta despedida.
También hubo un juego muy especial con lanas. Los alumnos fueron creando entre ellos diferentes conexiones, formando poco a poco un entramado que simbolizaba la unión entre todos. Al final, incluyeron también a su maestra dentro de esa red, como imagen de los vínculos que permanecen aunque cada uno continúe su camino.
La celebración tuvo también su momento de encuentro alrededor de las mesas que las familias habían preparado con tanto cuidado, en las que no faltaron la comida variada, la fruta ni las bebidas frescas. La fiesta terminó a las 13:00 h con un gesto muy propio de nuestra escuela: recoger todos juntos y dejar el espacio preparado para el lunes.
Fue una mañana para recordar. La escuela despidió con gratitud a quienes terminan su camino entre nosotros y miró con esperanza los pasos que ahora empiezan. Los caminos se separan, pero los lazos nos acompañan.