Durante la jornada habrá muestra pedagógica, charla informativa, talleres para niños, almuerzo ecológico y visitas guiadas, para que puedas vivir el colegio desde dentro, conocer su día a día y resolver tus dudas en un ambiente cercano y acogedor.
La escuela Artabán se distingue por un modelo educativo y social pionero en España, que une la Pedagogía Waldorf y la Pedagogía Curativa (educación especial Waldorf) dentro de una misma comunidad educativa. Creemos en una educación que no separa, sino que integra, acompañando a cada niño según sus necesidades, respetando su ritmo, su proceso y su singularidad.
Será un placer recibirte y compartir contigo nuestra forma de entender la educación.
Las puertas abiertas de la escuela Artabán se celebraron este año con la inscripción de cerca de 100 personas interesadas en conocer nuestro colegio.
El día anterior, maestros y alumnos prepararon las aulas con esmero: movieron mesas y sillas, organizaron los cuadernos y dispusieron los trabajos manuales que querían presentar. Todo quedó dispuesto para que quienes nos visitaran pudieran encontrarse con la escuela tal como es en su día a día, un lugar cercano donde cada proceso se acompaña con atención y cuidado.
Las aulas se convirtieron en espacios de descubrimiento. Allí podían verse las investigaciones de los alumnos: los trabajos de agricultura, siguiendo los ritmos de la tierra y sus ciclos; los primeros acercamientos a la astronomía, observando el cielo y sus movimientos; el trabajo con los números, la gramática y las multiplicaciones; el aprendizaje del reloj y la comprensión del tiempo; las estaciones del año; los pueblos del mundo y sus culturas; y la biología del ser humano, con el estudio respetuoso de nuestros órganos internos.
Cada cuaderno dejaba ver la evolución a lo largo de los meses: la escritura que se afianza, el trazo que gana firmeza, la comprensión que se vuelve más clara. Más que resultados aislados, lo que podía apreciarse era un proceso vivo y sostenido. No eran simples tareas, sino expresiones personales que muestran cómo el aprendizaje, cuando nace de la experiencia, adquiere profundidad y sentido.
Los alumnos mayores expusieron en la entrada del hall el trabajo realizado en madera: cucharas, cuencos, portapostales y otras piezas elaboradas durante el curso. Cada objeto hablaba de paciencia, precisión y dedicación en cada etapa del trabajo manual.
También se instaló el puesto de libros, con una selección de títulos vinculados a la educación y al acompañamiento del desarrollo infantil, invitando a las familias a acercarse y profundizar en nuestra mirada pedagógica.
Este año se invitó a varios jardines de infancia de la zona que trabajan desde la pedagogía Waldorf. Nos alegró especialmente contar en esta ocasión con la presencia de El Baobab y Grimm, Escuela Infantil de Integración, a quienes agradecemos su disposición y cercanía; esperamos que en próximos encuentros podamos reunirnos también con los demás jardines invitados y seguir caminando juntos.
Su presencia aportó al hall una atmósfera acogedora, donde se percibía el cuidado y la dedicación propios de la etapa infantil.
Los alumnos de la tercera clase compartieron una pequeña muestra del trabajo rítmico que realizan en las clases por períodos. Presentaron una secuencia de movimiento y canto, que mostraron con dedicación y alegría. Las familias agradecieron con afecto su entrega y buen hacer.
A continuación, Doña María ofreció una charla introductoria en la que explicó cómo trabajamos en Artabán y de qué manera la pedagogía Waldorf orienta nuestra práctica en primaria. Señaló la importancia de respetar los tiempos madurativos y de no adelantar procesos que necesitan consolidarse de manera orgánica.
Nuestra meta, especialmente en los primeros cursos, es no acelerar los ritmos. La experiencia nos muestra que cuando cada niño puede adquirir los aprendizajes a su propio paso —por ejemplo, en la lectoescritura— estos se despliegan después con mayor solidez y avanzan con seguridad. Respetar el proceso no retrasa el aprendizaje; lo fortalece y le otorga una base firme sobre la que seguir creciendo.
Mientras transcurría la charla, los niños invitados participaron en un taller artesanal ofrecido por Don Javier, que fue cerrado por Doña Svetlana con un cuento. Fue un espacio cuidado para ellos, mientras los adultos profundizaban en el proyecto educativo.
Durante el coloquio, las preguntas de los padres fueron respondidas por distintos maestros del claustro de Artabán, generando un intercambio atento y respetuoso, donde cada inquietud pudo ser escuchada y acogida.
La jornada permitió mostrar trabajos y proyectos, y también compartir nuestra manera de comprender la educación, basada en el acompañamiento consciente, la observación sensible y la confianza en las capacidades de cada niño. A pesar de la lluvia, fue un día de encuentro, de descubrimiento, de calidez y de luz.
Gracias de corazón a quienes se acercaron a conocernos, a los maestros, a nuestro equipo de limpieza y a las familias anfitrionas que acompañaron la jornada y ofrecieron un rico almuerzo ecológico preparado con dedicación, con el que se cerró el encuentro.